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La cerradura está bloqueada y la llave ya no gira

Cuando la cerradura se bloquea, generalmente se debe a uno de los dos culpables: la llave o el cilindro. Las situaciones más comunes son básicamente las que hemos enumerado brevemente a continuación y para las que intentamos sugerir algunas soluciones.

  • La llave se ha quedado atascada en la cerradura
  • La llave se ha roto dentro de la cerradura.
  • Una llave ha quedado insertada en el interior
  • El cilindro está dañado
  • El cilindro se ha oxidado

Independientemente de la causa, estos tipos de problemas son, de hecho, bastante comunes y podrían, a primera vista, hacernos entrar en pánico. El primer consejo es, por supuesto, ponerse en contacto con un cerrajero que con sus herramientas y experiencia probablemente pueda resolver rápidamente el problema. Sin embargo, para aquellos a los que no les gusta rendirse pero prefieren “ensuciarse las manos” antes de pedir ayuda, tenemos algunas sugerencias que, si se ponen en práctica, podrían ayudar a “arreglárselas solos”. Continua aquí.

Si la llave se ha quedado atascada en la cerradura
La dinámica de cómo se ha producido este problema es bastante obvia: la llave se inserta en el cilindro para abrir la puerta, la llave se gira, pero sigue atascada. En estos casos es fundamental evitar forzar la rotación de la llave, ya que podría deformarla o, lo que es peor, romperla. Este “método” también podría empeorar las ya precarias condiciones del cilindro.

Para una solución de bricolaje, se aconseja comprobar en primer lugar que la llave esté correctamente alineada con el cilindro, es decir, que el código de la llave (lado muescado) coincida con los pernos (lado inferior del cilindro); en este caso, con un destornillador de tamaño adecuado, se puede entrar en el orificio de la cabeza de la llave (el que normalmente atraviesan los llaveros) y tratar de tirar de la llave hacia fuera sin torcerla, para evitar que se rompa. Para extraer la llave también es posible ayudar empujando la camisa del cilindro en la dirección opuesta a la de extracción de la llave (para recuperar cualquier holgura que cause desalineación de los orificios de los pasadores, entre el tapón y el cuerpo del cilindro) mientras que, al mismo tiempo, se tira de la llave.

Como último intento, puede intentar extraer la llave con unas tenazas, pero teniendo cuidado de mantenerla bien alineada, sin girarla, lo que supondría el riesgo de romperla.

Si la llave se ha roto dentro de la cerradura

Esta es una situación similar a la anterior, pero esta vez la llave se ha roto dentro del cilindro de la cerradura.

En este caso, tendrás que extraer la llave rota: con un poco de paciencia, puedes hacerlo con unas tijeras o, alternativamente, con una herramienta puntiaguda que te permite coger la llave y arrastrarla hacia fuera. Puede ver una demostración práctica de cómo hacer esto en el video de abajo (hasta 1:18 minutos).

Un segundo método válido es el uso de una tira de plástico y pegamento fuerte. En primer lugar, compruebe que la tira se puede insertar entre la llave y el cilindro, luego añada una pequeña cantidad de pegamento en un lado de la tira e inserte esta última entre la llave y el cilindro. Una vez transcurridos unos minutos, el tiempo necesario para que el pegamento se solidifique y la llave permanezca pegada a él, se debe tirar de la tira hacia fuera. Una rápida demostración de la operación se muestra en el siguiente video:

Vamos a detenernos aquí por ahora, pero no te pierdas un segundo blog indicando las posibles soluciones para los otros tres casos mencionados al principio de este artículo.

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